Hemos salido temprano. Sin apenas desayunar hemos ido a buscar un Bancaja para sacar yo algo de dinero… Tras preguntar a algunos madrugadores hemos llegado a la conclusión de que no hay…
Tras esto hemos tomado un café con leche en un bar centrico, cerca de la zona monumental y nos hemos ido.
Por fin ha cambiado el paisaje… Aunque no ha sido una etapa larga ha sido dura, y a la vez, divertido, ya que incluso hemos hecho algún quilometro corriendo… lamentablemente durante alguno de los momentos que hemos ido corriendo me ha dado un pequeño tiron la pierna izquierda, hemos continuado andando y no ha molestado, espero que haya sido algo puntual y sin mayor importancia.
A la llegada al Rabanal hemos ido derechos al albergue del Pilar, del que tenemos muy buenas referencias, donde hemos comido un abundante plato de macarrones con chorizo y hemos podido charlar un rato con Isabel, la hospitalera, que nos ha invitado a unos vinos, y con The Wolf, un peregrino que ha decidido dejar su vida de fisioterapeuta en Alemania y está viviendo en el albergue, ayudando a Isabel. A la hora de la cena hemos comido tortilla de patata hecha por la madre de Isabel… Que ricaaaaaaaa!!!!!!!!!!

La ducha esta vez ha sido con agua caliente… hemos cenado con los otros peregrinos, en una habitación con una estufa de leña, y hemos bebido unos orujos de hierba que nos han resultado bastante… digestivos.

La verdad es que ha sido, hasta ahora, el único albergue donde nos han tratado con hospitalidad, y no como meros ‘clientes de un hotel’