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Tal como comentaba, la noche ha sido genial. Por la mañana, nos hemos dado cuenta de que la mejicana y la californiana estaban también en el albergue del Pilar, imaginamos que habrán pasado la noche en la otra mitad de la habitación, y que habrán cenado allí, pues no estaban durante la cena. Por la mañana, les hemos preguntado si querían desayunar con nosotros, para luego salir juntos dirección Santiago… Al terminar, les he dicho que las esperabamos afuera, mientras ellas se ponían la ropa de abrigo,  a lo que la mejicana ha respondido un gracioso “ahorita vamos”. Al rato ha salido (mientras nos pertrechabamos) y nos ha dicho “vayan iendo chicos”… pero hemos acabado saliendo juntos del albergue.
Al final, habiendo andado juntos 2 km en la ventisca/granizada de la que hablaba antes, nosotros hemos decidido regresar a los cuidados del Albergue del Pilar para volver a salir cuando el tiempo mejorara…
Luego, sin tanto viento, y con algo de sol, hemos partido, pero a nuestra llegada a Foncebadon el tiempo ha vuelto a empeorar, así que hemos comido alli, unos enormes bocadillos de chorizo, queso, y tortilla francesa.
Tras comer, hemos decidido medio-suicidarnos envolviendonos en bolsas de basura industriales y saliendo de nuevo a la aventura, nos encaminamos a la Cruz de Hierro, mientras una segunda ventisca nos azotaba con dureza… aunque por suerte bastante menos que la anterior. Las bolsas han resultado mejor equipo contra el agua, el viento y el granizo que los chubasqueros, así que hemos decidido no comprar ni un chubasquero más.
Tras el paso por la ‘Cruz de Ferro’, en la que depositamos las correspondientes piedras (aunque no quedó demasiada constancia porque las cámaras de fotos no respondían nada debido a la baja temperatura), empezamos el descenso en dirección Manjarin, donde Salar y Garnica compraron algunos souvenirs.
Dejando atrás Orbigo y llegando al Bierzo, hicimos noche en el primer pueblo, ‘El Acebo’, donde el albergue estaba en la trastienda del unico bar del pueblo.

Sencillamente genial… Limpisimo todo, el trato de 10 y porque no se puede poner más nota, buena cena como ya he contado y mejor desayuno… Realmente una parada obligatoria para mi proximo camino… y para todos los peregrinos que pasen por allí.
Por otra parte es el primer albergue en el que he conseguido conciliar el sueño, durmiendo 6 horas de tirón (en los anteriores albergues apenas habia dormido ratos de un par de horas)
Por la mañana al levantarnos y salir dirección a la Cruz de Hierro nos ha pillado una tormenta de nieve, con vientos de mas de 80 km/h y temperaturas de -5 grados centigrados, según hemos escuchado más tarde en la radio, con este panorama se ha puesto a caer una granizada terrible, algo que jamás habia imaginado posible, que ha desintegrado por completo nuestros impermeables, chubasqueros, y ponchos en cuestión de 5 minutos, total está visto que el equipo que traemos contra la lluvia, en el momento hace un poco de viento, es inservible. Nos ha tocado volver, y “mama Isabel” (como la hemos acabado llamando) nos ha encendido de nuevo la lumbre y la calefacción en marcha para nosotros solos, para que secaramos la ropa. Tras 3 o 4 horas secando todo, nos ha ofrecido unas bolsas de plastico grandes (de estas de basura, industriales) para cubrirnos y hemos partido de nuevo.

Hemos salido temprano. Sin apenas desayunar hemos ido a buscar un Bancaja para sacar yo algo de dinero… Tras preguntar a algunos madrugadores hemos llegado a la conclusión de que no hay…
Tras esto hemos tomado un café con leche en un bar centrico, cerca de la zona monumental y nos hemos ido.
Por fin ha cambiado el paisaje… Aunque no ha sido una etapa larga ha sido dura, y a la vez, divertido, ya que incluso hemos hecho algún quilometro corriendo… lamentablemente durante alguno de los momentos que hemos ido corriendo me ha dado un pequeño tiron la pierna izquierda, hemos continuado andando y no ha molestado, espero que haya sido algo puntual y sin mayor importancia.
A la llegada al Rabanal hemos ido derechos al albergue del Pilar, del que tenemos muy buenas referencias, donde hemos comido un abundante plato de macarrones con chorizo y hemos podido charlar un rato con Isabel, la hospitalera, que nos ha invitado a unos vinos, y con The Wolf, un peregrino que ha decidido dejar su vida de fisioterapeuta en Alemania y está viviendo en el albergue, ayudando a Isabel. A la hora de la cena hemos comido tortilla de patata hecha por la madre de Isabel… Que ricaaaaaaaa!!!!!!!!!!

La ducha esta vez ha sido con agua caliente… hemos cenado con los otros peregrinos, en una habitación con una estufa de leña, y hemos bebido unos orujos de hierba que nos han resultado bastante… digestivos.

La verdad es que ha sido, hasta ahora, el único albergue donde nos han tratado con hospitalidad, y no como meros ‘clientes de un hotel’