Tal como comentaba, la noche ha sido genial. Por la mañana, nos hemos dado cuenta de que la mejicana y la californiana estaban también en el albergue del Pilar, imaginamos que habrán pasado la noche en la otra mitad de la habitación, y que habrán cenado allí, pues no estaban durante la cena. Por la mañana, les hemos preguntado si querían desayunar con nosotros, para luego salir juntos dirección Santiago… Al terminar, les he dicho que las esperabamos afuera, mientras ellas se ponían la ropa de abrigo,  a lo que la mejicana ha respondido un gracioso “ahorita vamos”. Al rato ha salido (mientras nos pertrechabamos) y nos ha dicho “vayan iendo chicos”… pero hemos acabado saliendo juntos del albergue.
Al final, habiendo andado juntos 2 km en la ventisca/granizada de la que hablaba antes, nosotros hemos decidido regresar a los cuidados del Albergue del Pilar para volver a salir cuando el tiempo mejorara…
Luego, sin tanto viento, y con algo de sol, hemos partido, pero a nuestra llegada a Foncebadon el tiempo ha vuelto a empeorar, así que hemos comido alli, unos enormes bocadillos de chorizo, queso, y tortilla francesa.
Tras comer, hemos decidido medio-suicidarnos envolviendonos en bolsas de basura industriales y saliendo de nuevo a la aventura, nos encaminamos a la Cruz de Hierro, mientras una segunda ventisca nos azotaba con dureza… aunque por suerte bastante menos que la anterior. Las bolsas han resultado mejor equipo contra el agua, el viento y el granizo que los chubasqueros, así que hemos decidido no comprar ni un chubasquero más.
Tras el paso por la ‘Cruz de Ferro’, en la que depositamos las correspondientes piedras (aunque no quedó demasiada constancia porque las cámaras de fotos no respondían nada debido a la baja temperatura), empezamos el descenso en dirección Manjarin, donde Salar y Garnica compraron algunos souvenirs.
Dejando atrás Orbigo y llegando al Bierzo, hicimos noche en el primer pueblo, ‘El Acebo’, donde el albergue estaba en la trastienda del unico bar del pueblo.