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Salimos tarde del hotel, así que llamamos a un taxi para que nos lleve a la estación de autobuses… por el camino, preguntamos al taxista cuanto costaría ir a Finisterra en Taxi… inmediatamente aminora la marcha y dice que no vamos a llegar a tiempo a la estación de autobuses, y que en Taxi son 100€.
Le decimos que acelere, y que llegaremos al autobus… no estamos dispuestos a pagar 100€. Cuando por fin llegamos, Garnica sale disparado a decirle al conductor del bus que se espere un minuto, Salar, con su mochila, sale corriendo a comprar los billetes, y yo, pago el taxi, y con mi mochila y la de Garnica, salgo corriendo en dirección al bus.
Cuando entramos al bus, Salar nos comenta que no le querían vender el billete porque se suponia que el bus había salido ya… justo tras esto, nos giramos, y vemos a la Californiana y a la Mejicana que conocimos en Rabanal del Camino… a las ‘Ahorita vamos…’
Estamos hablando un rato con ellas en el bus, y al llegar a Finisterre salen dirección al faro sin despedirnos, al rato, salimos nosotros y las alcanzamos… subimos al faro del fin del mundo con ellas y estamos hablando hasta las 6 de la tarde, cuando ellas se vuelven al bus para volver a Santiago, y luego a Bilbao, donde estudian.
Subimos al bar, pedimos unos bocadillos, y nos dicen que hasta las 7.30 o las 8.00 no abren la cocina, así que pedimos unas papas y unas birras para ir abriendo boca… a las 7.30 nos comemos nuestro bocadillo, que nos sirve de comida, merienda, y cena, y nos vamos de nuevo al acantilado, para ver la puesta del sol.
Primero, en el acantilado, dejamos las mochilas arriba, en el faro, y bajamos al nivel del mar para hacernos unas fotos, que por cierto, salieron espectaculares.
Despues, subimos hasta donde estaban las mochilas, para hacer algunas fotos extras mientras mirabamos la puesta de sol… al bajar de la zona del faro, ya en el pueblo de Finisterre, buscamos alojamiento, y esperamos al dia siguiente, para volver en Bus a Santiago, donde dimos nuestro camino por concluido.

El Hostal La Salle, sencillamente Genial, pudimos utilizar la lavadora y la secadora, hay Internet, las camas son comodas, la ropa de las camas esta perfectamente limpia y las duchas están bastante bien, para ser comunes (también había habitaciones con baño propio, a un precio ligeramente superior)
Salar y Garnica están hablando de continuar hasta Finisterre andando, yo por mi parte, les digo que haré dos noches en Santiago, y al tercer dia, los alcanzaré en Finisterre en bus, mis pies no están para más trotes…

Tras mucho meditar, al final deciden que su Camino de Santiago termina en Santiago, y no en Finisterre, ya que terminarlo en Finisterre es una costumbre un tanto pagana… así que decidimos ir los tres en bus, ahorrandonos dos dias de hotel (en mi caso) o de albergue (en el suyo)

Como era de prever… nos despertamos a las 4.30, y haciendo el minimo ruido posible empaquetamos todo, nos cambiamos, y nos preparamos para salir, ‘con nocturnidad y alevosia’, a terminar nuestro cometido…
A las 4.55 estamos listos, y partimos… oscuridad, niebla, y el rocio matutino como unicos compañeros… las linternas de LED’s normales (usadas para ir al baño en los albergues sin despertar a la gente) no dan la talla… apenas alumbran a 1 metro de distancia… Por suerte llevo mi ultrafire con un “Cree P4 XR-E” que incluso en esas condiciones ofrece una luz aceptable incluso a 15 o 20 metros… y gracias a esta vamos ‘encontrando’ las flechas que hay en el camino, y que nos guian por los caminos, rodeando el aeropuerto de Santiago de Compostela, hasta llegar a un pequeño bar donde paramos a desayunar… son las 7 de la mañana, aun apenas hay luz, y vemos a la dueña del bar abriendolo… siguiendo las bromas al estilo ‘chiquito de la calzada’ que vamos haciendo por el camino… le decimos que ‘te vamo a ayudá a abrí el bá’… y desayunamos un par de cafés con leche (cada uno), un donut, y una porción de tarta que segun la mujer era casera… aunque a ninguno nos pareció casera realmente…
Llegamos a Monte do Gozo sobre las 8.30, perfecto para las fotos de rigor, con el sol recien levantado por el horizonte… y partimos de nuevo hacia Santiago. Nos plantamos a las puertas de la catedral sobre las 9.45, y fuimos directamente a la oficina del peregrino a por la Credencial… y luego a tumbarnos en la Plaza del Obradoiro hasta la hora de la Misa del Peregrino.
Un rato antes de la misa, dejamos las mochilas en la consigna (no permiten la entrada de mochilas en la catedral), y fuimos a entrar… la Catedral estaba copada de gente, no habia ni un asiento libre, y había tres veces más gente de pie que sentada…
Al acabar la misa, decidimos pasar la noche en otro hotel o pensión, porque con tanta gente los albergues seguro que estarían llenos a reventar, así que nos decidimos por el Hostal la Salle.
Sinceramente, he visto Hoteles de 1 y 2 estrellas menos preparados que dicho hostal… recomendable 100% si es que se mantiene en esas condiciones todo el año, y me imagino que así debe ser.

Nos levantamos tranquilamente, sin cumplir horarios… ¡esta noche hemos sido turigrinos!, así que nos permitimos este pequeño lujo al empezar el dia…
Empezamos el dia con mucha calma, y sin apenas darnos cuenta llegamos a Arzua, donde decidimos comer de bocadillo… así que compramos una barra de pan por cabeza, y unas conservas de un Froiz cercano (así se llama una de las cadenas de supermercados de allí), y … mmm que rico!!!
Tras la comida, en un bar cercano, el Bar Manolo, pedimos un cafes con leche o cafes con bayleis, cada uno lo suyo… El café con leche me ha recordado a los capuccinos de Italia… han espumado la leche, y la espuma ha sido capaz de soportar el peso de la cuchara durante un par de minutos, dandonos tiempo a sacar la camara y echarle un par de fotos.
Tras comer partimos, con la misma alegria con la que habiamos empezado el dia… alegria que acabó pronto al ver como a Salar se le caía la cámara reflex desde un metro y medio de altura… Garnica y yo nos quedamos a cuadros… más aun cuando al agitar la camara sonaba a cristales rotos en la zona del objetivo. Por suerte, cuando quitamos la tapa, pudimos ver que no era el cristal del objetivo lo que se había roto, sino un cristal protector que Salar tenía puesto para evitar que el objetivo se rallara. ¡Genial! Podiamos reemprender la marcha.
Cuando llegamos a Santa Irene miramos de quedarnos, quedaban justo tres camas, pero decidimos llamar a Arca do Pino para ver si tenian sitio, y si que tenian, así que nos permitimos el ‘lujo’ de continuar, pues estabamos bien fisicamente y genial animicamente.

Realmente esta noche ha sido de lujo. Nos hemos duchado en un cuarto de baño ‘de verdad’, con sus toallas (que aunque viejas, estaban muy limpias), y luego nos hemos tumbado en la cama a escuchar musica variada durante una hora aproximadamente… Al final hemos acabado escuchando el Canon de Pachelbel durante 10 o 15 minutos extra… con el volumen al minimo posible, … creo que ha sido ‘el momento’ del dia, relajante a más no poder…

Que bien sienta una noche en una cama firme! (incluso después de más de 30 km)

Otra etapa larguisima… esta vez si que hemos terminado todos hechos trizas… menos mal que en Palas de Rei hemos parado a comer un buen rato.
Justo antes de partir desde Palas de Rei he visto una oficina de correos, así que he aprovechado para enviar a casa las turtles, ya que no considero que me vayan a hacer falta, pues los dos picos más importantes, la Cruz de hierro y O’Cebreiro ya han pasado.
Tras esto, emprendemos la marcha, tras comprar algo de comida, agua, y bebida isotonica, en un supermercado… y de nuevo una vez más el dolor de la pierna me hace quedarme rezagado… tras un par de horas andando, Salar y Garnica han llegado a Melide… a mi me ha costado prácticamente una hora más.
Cuando estaba a la entrada de Melide, he recibido una llamada ¡Era Garnica! Me ha dicho que en el albergue la “hospitalera” les ha dicho que no quedaban plazas, cuando realmente había bastantes colchones en el suelo vacios… y les ha dicho que buscaran un hotel.
Tras preguntar a un taxista, que nos ha dicho que fueramos al Hotel Xaneiro, nos hemos dirigido hacia allí, y nos han ofrecido una habitación triple a un precio muy asequible, así que hemos decidido pasar allí la noche. Realmente la hospitalidad ha sido bastante mayor que en el albergue municipal.