Aunque originalmente esta no es la etapa que teniamos pensada, como los tres nos encontramos bien decidimos ‘tirar un poco más’ … al final ha pasado de ser una etapa de 27 km teoricos a casi 40 km que acabamos haciendo…

Por suerte apenas hemos tocado carretera, y todo ha sido en un plan tipo ‘camino original’, con lo que hemos podido disfrutar de autenticos paisajes de ensueño de los que, en España, solo se pueden ver en Galicia.

Durante el camino, nos hemos encontrado con un conocido, un señor de unos 45 o 50 años que estaba haciendo el camino desde Roncesvalles… y llevaba ya 30 dias… lo conocimos al llegar a Rabanal y desde el dia de la ventisca no nos habíamos vuelto a cruzar con él… hoy por fin lo hemos alcanzado, consiguiendo recortar la etapa que habíamos perdido…

Junto a él, y hablando de como nos había ido en etapas anteriores, cruzamos el rio Miño a la entrada a Portomarín, donde comimos, juntos, disfrutando de un Ribeiro blanco… A la salida de Portomarín, ya sin este caballero, hemos con otra pareja que habíamos conocido el dia que llegamos al Acebo, un matrimonio que viajaba con una pareja de perros de tamaño medio… y estuvimos hablando de cuales eran los próximos albergues, ya que en Portomarín mismo, les habían puesto alguna pega en el albergue.

Cuando hemos llegado al albergue de Ventas de Narón, solo quedaban 4 camas ¡por poco! pero lo hemos conseguido. Mientras Garnica ha decidido no cenar, quedandose en el albergue, Salar y yo hemos ido a un bar cercano (que sigue ahi porque no hay competencia, ya que el trato ha sido bastante deficiente), donde hemos cenado ensalada, pulpo, y croquetas, entre otros.