Nos levantamos tranquilamente, sin cumplir horarios… ¡esta noche hemos sido turigrinos!, así que nos permitimos este pequeño lujo al empezar el dia…
Empezamos el dia con mucha calma, y sin apenas darnos cuenta llegamos a Arzua, donde decidimos comer de bocadillo… así que compramos una barra de pan por cabeza, y unas conservas de un Froiz cercano (así se llama una de las cadenas de supermercados de allí), y … mmm que rico!!!
Tras la comida, en un bar cercano, el Bar Manolo, pedimos un cafes con leche o cafes con bayleis, cada uno lo suyo… El café con leche me ha recordado a los capuccinos de Italia… han espumado la leche, y la espuma ha sido capaz de soportar el peso de la cuchara durante un par de minutos, dandonos tiempo a sacar la camara y echarle un par de fotos.
Tras comer partimos, con la misma alegria con la que habiamos empezado el dia… alegria que acabó pronto al ver como a Salar se le caía la cámara reflex desde un metro y medio de altura… Garnica y yo nos quedamos a cuadros… más aun cuando al agitar la camara sonaba a cristales rotos en la zona del objetivo. Por suerte, cuando quitamos la tapa, pudimos ver que no era el cristal del objetivo lo que se había roto, sino un cristal protector que Salar tenía puesto para evitar que el objetivo se rallara. ¡Genial! Podiamos reemprender la marcha.
Cuando llegamos a Santa Irene miramos de quedarnos, quedaban justo tres camas, pero decidimos llamar a Arca do Pino para ver si tenian sitio, y si que tenian, así que nos permitimos el ‘lujo’ de continuar, pues estabamos bien fisicamente y genial animicamente.